Balance Congreso Nacional Intercorrugado


El Congreso Nacional Intercorrugado® organizado por AMEXICCOR, se celebró el 4 de mayo en el marco de EXPOGRAFICA 2022 (Guadalajara Jalisco, México); fue un espacio de reunión para industriales del cartón corrugado, en donde se abordaron temas de economía y tendencias para la industria desde una perspectiva internacional, de la voz de expertos en el tema para la región.


Una de las exposiciones estuvo a cargo de Marina Faleiros, gerente editorial de FastMarkets RISI en América Latina, quien presentó una actualización sobre el mercado del papel en la región.


Respecto a la tendencia reciente en los precios de OCC, principal materia prima de la industria, Marina mencionó que se observó un incremento en sus precios a causa de la diminución de suministro registrado durante la pandemia. En los últimos periodos se dio mayor estabilidad, por lo que en México se registró una leve disminución en precio respecto a EE.UU, aun así el suministro sigue estable en México. Esta caída de OCC no significa que el costo de la industria está con tendencia a la baja. En la misma línea, Marina mostró gráficamente que la importación de OCC desde Estados Unidos hacia

México sigue fuerte, registrado un crecimiento del 80% anual, de hecho 2021 fue el momento de mayor demanda, sin embargo, en abril se vio una caída de cerca de USD$5 por toneladas.


Ahora bien, respecto al precio del papel, durante los últimos 10 años mantuvo una tendencia de crecimiento, pero sufrió una caída con el inicio de la pandemia. Sin embargo, actualmente registra valores récords desde mediados de abril (los proveedores hablan de $1,000 a $ 1,500 pesos mexicanos de incremento). Respecto a la oferta para la región, los precios siguen altos por diferentes factores como la gestión de gas, químicos o el costo laboral que se han incrementado, generando presión en los costos para la industria.


Por otra parte, el año pasado, las exportaciones de Estados Unidos hacia México fueron significativos, a pesar de la escasez generalizada en la industria, alcanzado niveles de alrededor de 1,300,000 toneladas el año pasado, significando un crecimiento total de 25%, que se espera continúe.


“La economía mexicana está muy cercana a Estados Unidos, y sería importante ver que pasará con el consumo, dado que México representa una demanda de papeles importante”.


Algunos puntos importantes como resumen:

  1. La demanda de los últimos 2 años se mantuvo fuerte y actualmente la tendencia se mantiene en crecimiento.

  2. La situación del suministro afectó mucho a los compradores de América Latina porque son compradores tradicionales de los papeles de Estados Unidos, pese a ello, en México las exportaciones se mantuvieron fuertes.

  3. Para 2022 y 2023 Estados Unidos tiene varios proyectos que ampliarán la capacidad productiva, permitiendo un consumo saludable.

  4. En Latinoamérica se avecinan algunos proyectos, los principales serán dos de Brasil y uno en México. Actualmente, la utilización de la capacidad de la región bajo un poco, sin embargo, se mantiene fuerte.

  5. Respecto al alza de precios del papel, se debe tener especial cuidado por los consumidores con menor capacidad de consumo, dado que la inflación está afectando la canasta básica y bienes especiales que demandan cajas.

  6. Sobre la situación entre Rusia y Ucrania, se mencionó que el impacto en América Latina es mínimo ya que sólo representaba el 1,5% de toda la demanda de la región. Probablemente la región que si se verá afectada es Europa, por lo que se espera que EE.UU incremente los volúmenes exportados, afectando indirectamente el suministro en México.

En la segunda parte de la sesión, intervino Rafael Barisauskas de RISI. En su presentación habló sobre el escenario económico del mercado de papel y sobre los riesgos y oportunidades económicas, y qué pasara con equilibrio entre oferta y demanda de empaques.


En primer lugar, mencionó que la inflación es una situación generalizada en todo el mundo, vinculada a problemas globales de logística, estímulos de demanda y precios más altos de energía, la guerra entre Rusia y Ucrania, y el efecto tardío de los ajustes de precios desde 2020, como, lo que causaría una rápida subida de precios en la industria, pero que serían transmitidos de modo parcial a los consumidores. También se verá afectada la renta de las familias por lo que perderían poder de consumo y reducirían así sus compras.


“Con los precios más altos en los mercados globales hay un estímulo por las exportaciones Latinoamericanas sobre todo de commodities alimentarias y bienes industriales caso de México, reduciendo la oferta doméstica y estimulando nuevas subidas de precios”, mencionó Rafael.


La situación económica de las familias en Latinoamérica está representada por la caída de los presupuestos mensuales. La alimentación fuera de casa bajo, en sentido contrario, la alimentación en casa subió desde el inicio de la pandemia, esta situación se debe a que la pandemia afectó en mayor proporción a las clases media y baja. Además, las opciones de estos hogares estuvieron limitada por la subida de precios.


La situación es aún más crítica para la región si se piensa en la delicada situación relacionada con el hambre. Casi 40% de los centroamericanos viven en situación de inseguridad alimentaria mientras en Sudamérica este volumen es de casi 30%; ambos mayores a la media mundial del 25%. Esto significa que las personas acceden a comida de baja calidad compradas en mercado populares haciendo menos uso de empaques, o por el contrario alimentos industrializados de baja calidad que si requieren de empaques.


En términos globales, se esperaba que las economías se recuperaran y los niveles del PIB incrementara a niveles vistos anteriormente. Sin embargo, no es un escenario viable porque la recuperación económica no es igual alrededor del mundo, pues los países desarrollados no tuvieron la caída de PIB tan fuerte como fue la caída en Latinoamérica. Actualmente se espera un crecimiento de 1.8% del PIB en la región, casi la mitad de lo proyectado. Por su parte, México será una excepción pues su PIB tiene un lazo muy fuerte con la economía de Estados Unidos.


A pesar de las proyecciones, el crecimiento esperado no significa mayor consumo, dado que el mayor parte de la población (de clases baja y media) no recibirán este mismo beneficio de manera directa, por la desigualdad económica, esto quiere decir, que el consumo de empaques puede crecer, sin embargo, no con todo su potencial. Todo lo anterior afecta el equilibrio entre oferta y demanda de corrugados y empaques en la región.


Ahora bien, el mercado de empaques latinoamericano es dominado por las economías mexicana y brasileña, que representan casi 65% del consumo de corrugados. Por su parte, Brasil es el único país que no depende de importaciones de papeles para empaque, y por otro lado México es muy dependiente por lo tanto necesitará importar mayores volúmenes.


El 65% de la demanda por papeles corrugados en Latinoamérica corresponde al sector del alimentos y bebida, seguido por bienes de consumo belleza y de uso personal y en último lugar al comercio con casi 5% de la demanda. Esto es un buen escenario, dado que a pesar de las crisis los hogares no dejaron de consumir alimentos, aunque si consumían menos por los precios elevados mencionados anteriormente, por ello el consumo de corrugados no tuvo una fuerte caída. Respecto al e-commerce, representó solamente el 5% del consumo de corrugados en la región y las ventas online ahora están relativamente estancadas por los ajustes inflacionarios.


En 2021 las ventas a través de e-commerce quedaron casi sin crecimiento real pero los volúmenes de ventas crecieron un poco (5%-6%). Cada vez más las personas de baja renta regresarán a su vida offline con menos demanda por bienes de consumo, pese a ello, tendrán estímulos de demanda en Latinoamérica entre 2022 y 2023.


Finalmente, se concluye que la clase alta fue la causante del fin de la correlación entre renta y consumo de cartones. En 2020 la correlación entre la renta promedio de familias y el consumo de cartones era mayor al 60% en México y Brasil, y con mayores compras online el consumo de cartones continuó subiendo. En el momento en que la renta promedio de la población cayó, y las familias más pobres resultaron mayormente afectadas, las familias de clase intermedia y alta fueron los responsables de sostener el consumo de cartón. Por ello, las clases bajas tendrá que quedar fuera de este mercado

mientras su renta sigue siendo cruelmente afectada por la inflación y el desempleo.


Para finalizar su intervención Rafael indicó que 2021 fue un buen año para el consumo de empaques en la región con la recuperación de consumo perdido en 2020 e impulsado por exportaciones del sector agrícola en general e industrial de México para América, Europa y Asia. En este sentido la afectación de la demanda será menor que la afectación en la capacidad por las expansiones en Brasil y México. Los daños y afectaciones del consumo se esperan sea modesto para 2022 y 2023 comparado con

2021, sobre todo si son soportados por mayores exportaciones de bienes agroindustriales y por el consumo interno de familias de renta alta.



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